EL SÍNDROME DEL INTESTINO IRRITABLE CRECE EN LATINOAMÉRICA

El dolor acompañado de distensión abdominal (aumento del diámetro del abdomen), gases y alteraciones en la evacuación como diarrea y estreñimiento o alterabilidad entre ellos, son síntomas importantes y predominantes en pacientes con Síndrome de Intestino Irritable (SII), enfermedad crónica que se caracteriza por fallas en el funcionamiento del intestino y que afecta la calidad de vida de los individuos.

Conocida comúnmente como Colitis Nerviosa o Colon Irritable, el Síndrome de Intestino Irritable (SII) es una enfermedad altamente prevalente en los países latinoamericanos, se estima que entre el 15% y el 20% de la población general padecerá alguno de los síntomas de esta patología. No se considera grave o mortal, pero afecta considerablemente la calidad de vida de los pacientes, ya que estos pueden vivir momentos de calma y sentir que las molestias han desaparecido, pero también alcanzar situaciones de crisis en el que los síntomas reaparecen afectando las actividades cotidianas.

Según José María Remes, especialista en Medicina Interna y Gastroenterología del Instituto de Investigaciones Médico-Biológicas de la Universidad Veracruzana, en México: “el Síndrome de Intestino Irritable afecta mayormente a mujeres entre 20 a 40 años de edad, con una carga de estrés mayor y malos hábitos alimenticios. En los hombres afecta en menor proporción, ya que en estudios realizados en la población latina, por cada cuatro o cinco mujeres con la enfermedad, hay un hombre afectado. Incluso se ha postulado que la incidencia en mujeres se deba a factores hormonales. El Síndrome de Intestino Irritable es curable, siempre y cuando se identifique su causa”.

Existen elementos que con frecuencia se asocian a que un sujeto tenga dolor y distensión abdominal, como por ejemplo la dieta, que puede ser positiva o negativa en el SII. Algunas comidas tienden a producir gases y causar severas molestias o acelerar el ritmo intestinal, por ejemplo, aquellos alimentos que contienen fibra, avena o ajonjolí pueden ayudar a una mejor evacuación, pero el exceso de legumbres, alimentos con un alto contenido en grasas, azúcares que no se absorben fácilmente, el alcohol, el café y factores emocionales son otros aspectos que influyen directamente en este trastorno.

“El intestino es un órgano que va a resentir todo el exceso de presión por el que en algún momento pasamos, y a veces la manifestación del dolor no es más que un reflejo de un estado de mucha ansiedad, por ello cuando el grado de ansiedad y de estrés son mayores, las molestias aumentan”, asegura Remes.

Para detectar esta dolencia es importante tomar en cuenta que no haya una enfermedad orgánica de fondo, como por ejemplo: una úlcera, una colitis o un tumor. Se debe evaluar algunos signos de alarma, es decir, descartar que los pacientes no presenten pérdida de peso, fiebre, hemorragia o que el dolor no sea constante y recurrente por las noches, pues se estaría hablando de una enfermedad más delicada.

Los síntomas de este síndrome, se recurre a dos o más productos, uno para el dolor, otro para la distensión (aumento de volumen abdominal) y otro para tratar la diarrea o el estreñimiento según el caso del paciente, pero en la actualidad existen múltiples tratamientos que van orientados a evitar la producción de gas y alivio del dolor.

En nuestro país, el laboratorio Nycomed introduce en el mercado Alevian Duo®, la única “combinación fija” de dos moléculas para aliviar los síntomas del SII. Este tratamiento contiene Bromuro de Pinaverio, que alivia el dolor por su efecto antiespasmódico y Dimeticona, que disminuye la sensación de distensión abdominal y la presencia de gases (como antiflatulento), es decir, dos compuestos que trabajan juntos para apaciguar los dos síntomas más comunes. Estos medicamentos mantienen una importante trayectoria en el mercado y han demostrado ser seguros y efectivos.

Muchas veces, la falta de respuesta al tratamiento se debe a que el paciente desconoce su enfermedad, y termina consultando a diversos especialistas antes de un diagnóstico definitivo, recurriendo a una gran cantidad de recursos médicos, múltiples tratamientos y estudios, que a veces son innecesarios. Por lo tanto, la primera recomendación es acudir al especialista y posteriormente bajar los niveles de estrés, depresión, ansiedad y problemas emocionales, así como controlar la dieta e ingesta de alimentos que pueden alterar el funcionamiento del intestino. Esto ayudará a que se regulen las molestias, pudiendo mejorar y hasta desaparecer la enfermedad.

Algunos alimentos pueden generar síntomas parecidos y no ser la enfermedad, por lo que se recomienda visitar al especialista para descartar la afección. “En consulta, pacientes refieren que presentan constantes episodios de diarrea, y no comen fibras, hecho que lleva a pensar que se pudiera estar padeciendo de esta condición, o por el contrario pacientes que consumen fibras y pese a ello siguen estreñidos, en este caso, pudiera existir otro tipo de patología. Por eso mi recomendación final es que ante cualquier síntoma recurrente, las personas acudan a su médico”, termina diciendo el Dr. Remes.